Ajena y propia; la libertad.
La velocidad se convierte en aliada, descarada igual que los oscuros pensamientos de visitantes alienígenas: En mi película los marcianos sí llegan a querer conquistar el mundo, pero yo soy dueña de un rayo súper potente que acaba con todos ellos.
Uy, pobres marcianitos. Pero si lo que estaba plantado fuera de mi casa era un roble y tuvimos que cortarlo, el ejemplo lo tomo del árbol en sí: no me recargaré sobre la entrada, no bloquearé el paso a mi puerta y no detendré mi auto ahora. Quiero gritar ¡libertad! ¡Libertad! y nadie habrá de robar tal dicha.
La presión ha sido demasiada; vivir bajo una amenaza intangible no se llama vivir. Las aves de mal agüero se han ido y yo festejo por no cometer sacrilegio al derramar sangre ajena y propia en ésta mi bitácora. ¿Difícil la metáfora? Pues… ¿y qué? Abajo con el descaro, abajo con los cuentitos tan sonados para llevarse un helado gratis. A mí me gustan los robles y yo… soy el más fuerte Roble jamás conocido antes.
Don’t stop me now/Queen

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LA VERDAD DETRÁS DE LOS NÚMEROS… « El sonido más hermoso que he escuchado a dit ceci sur juin 24, 2008 à 4:36 |
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La parte “mobile vulgaris” que todos llevamos dentro… « Charcute por ella 1970 a dit ceci sur juin 24, 2008 à 5:15 |