“Ella fue más que color para la vida de alguien”
Observarla en el presente es ver un desaliñado trapo que apenas cubre del frío. Las piernas se entumen cuando comienza la función y no hay manos que pasen dedos cálidos por las rodillas de un roble. El roble está solo, pero alguna vez estuvo plantado fuerte y dio sombra y alguna vez alguien le amó y le prometió arco iris constante… hoy la soledad ya no es opcional, es un estado normal al cual deberemos acostumbrarnos.
Pero… qué ganas de volver a sentirse admirada por alguien, deseada, adorada y segura. Qué ganas de escuchar una “flor” certera… ¿se anulará el deseo con el paso de los años? Ojala, ojala…
http://tantritas.wordpress.com

Laisser un commentaire